“[…] Ante esto, y la falta de detección del SA, desgraciadamente la maestra podría concluir que el niño es arrogante, insubordinado o “raro”.
Del mismo modo, el síndrome de Asperger puede también causar problemas en la interacción social normal con los padres. Las dificultades para interpretar las sutiles pistas de la comunicación preverbal pueden llevar al paciente a conflictos frecuentes e incluso a ser ignorado en sus necesidades básicas. El niño o adolescente con Asperger con frecuencia se siente confundido porque no es capaz de comprender en qué se equivoca. El resultado final de estas interacciones frustrantes es mayor aislamiento.”
Una semana para Berlín. Una semana exacta.
Definitivamente no se puede estar más cansado del trabajo, del ultra-cotidianismo y de todo lo que eso conlleva. Hasta Dexter se ha aburrido de jugar conmigo. En esa semanita que estaré ahí, por lo menos no tendré que pensar en qué es mejor para microencapsular permetrina, si el aceite de soja hidrogenado o los polímeros plastificantes. No tendré que despertarme a las 6 para coger un tren, ni volver a las 7 con otro tren. No tendré que buscar un plan para no aburrirme un sábado por la noche, o un domingo por la tarde. Detalles sin importancia, vamos.
Sí que es verdad que tengo cosas chulas para hacer, puedo escuchar música, leer algo, ver una peli, tocar la guitarra e incluso salir a la calle a ver qué me encuentro. Pero…que quieres que te diga, prefiero unas cuantas horas de vuelo, comida chunga en un avión y pasarme una semana esforzándome para intentar sacar mi mejor inglés para que me pongan un café americano. Seguramente hay un par de cosas por aquí que echaré de menos cuando no esté. Pero….bueno, seguirán aquí cuando vuelva. Y….si no, señal que no debería echarlas de menos.
La vida es así: fácil y simple.
Y justa.
Y como la vida es así de justa, el chico del diván no va a dejar de intentar sacar lo mejor de sí mismo. No va a dejar de decir a cada momento lo primero que le venga a la boca, y… en definitiva, no va a dejar de ser quien realmente es (lo que no quiere decir, obviamente, que vaya a ir por ahí con el candado del corazón abierto para cualquiera que quiera meter las narices para ver qué hay dentro).
Pero nada de eso, nada, significa perder la alegría.
*Sonreír es gratis*


